Cuántas horas puede hacer tu taller de verdad

Contar cabezas no es contar capacidad. La cuenta real resta festivos, ausencias y dedicación parcial antes de decir cuántas horas puede hacer tu taller este mes.

Quince personas. No veintidós, ni las catorce de producción más los dos encargados a jornada completa: quince. Esa es la cifra que de verdad importa cuando alguien pregunta cuánto puede fabricar un taller en un mes concreto, y casi nunca es la primera que sale cuando se hace la cuenta a bulto.

La cuenta que se hace mal casi siempre

Lo habitual es mirar la plantilla y multiplicar: "somos dieciséis, a ocho horas, son ciento veintiocho horas al día". Esa cuenta falla por dos sitios a la vez. Falla porque no todas las personas de la plantilla producen a tiempo completo: hay encargados que reparten su jornada entre planta y oficina, hay gente a media jornada, hay quien lleva dos semanas y todavía no rinde como un veterano. Y falla porque no todos los días del calendario son iguales: hay festivos, hay vacaciones y hay bajas que nadie apunta en ningún sitio hasta que hacen falta de verdad.

La capacidad real de un taller no es la plantilla. Es el resultado de tres restas seguidas, aplicadas con disciplina y no a ojo.

La fórmula

Capacidad = personas que cuentan × jornada del calendario laboral − festivos − ausencias

Cada término pesa por una razón distinta:

  • Personas que cuentan, no personas en nómina. Un encargado que reparte su tiempo a medias entre gestión y planta cuenta a medias, no entero. Un operario subcontratado que solo viene tres días cuenta tres séptimos.
  • Jornada del calendario laboral, no "ocho horas siempre". El calendario de tu empresa marca los días hábiles reales, y ahí ya hay huecos: puentes, cierres locales, el sábado que sí se trabaja en campaña y el que no.
  • Festivos, que además varían por localidad y no son los mismos para todo el mundo si tienes gente repartida entre centros o yendo a obra fuera de tu ciudad.
  • Ausencias, la parte que casi nadie mete en la cuenta hasta que ya ha pasado: vacaciones, bajas médicas, permisos retribuidos.

Un mes cualquiera, con números redondos

Coge un taller con catorce operarios de planta y dos encargados que reparten su jornada a medias entre producción y gestión.

Concepto Valor
Operarios de planta 14
Encargados (cuentan al 50%) 2 × 0,5 = 1
Personas que cuentan 15
Días laborables del mes (calendario) 21
Festivo local en el mes −1 día
Días netos 20
Ausencias medias por persona (vacaciones que aún colean, una baja, permisos) −3 días
Días productivos por persona 17
Jornada 8 horas
Capacidad del mes 15 × 17 × 8 = 2.040 horas

Dos mil cuarenta horas. No las que salen de multiplicar dieciséis personas por ocho horas por veintiún días del calendario, que darían casi 2.690. La diferencia entre esa cifra optimista y la real —cerca de 650 horas— equivale a más de media plantilla trabajando gratis, pero solo en la imaginación de quien hizo la cuenta rápida.

Qué es la sobrecarga, exactamente

La sobrecarga no es "tener mucho trabajo". Es algo más concreto y más fácil de medir: adjudicar a tu taller más horas de necesidad que las 2.040 que existen de verdad ese mes. Si la suma de lo comprometido en proyectos y fabricaciones para ese mes pide 2.300 horas, no te faltan ganas ni te faltan manos en sentido figurado: te faltan 260 horas exactas, el equivalente a más de una persona y media trabajando el mes entero.

Ese número, 260, es el que separa un plan optimista de un plan que se puede cumplir. Y solo aparece si la capacidad se calculó con las tres restas de arriba, no a bulto.

La capacidad total no basta: falta el cuello de botella

Ni siquiera 2.040 horas bien calculadas cuentan toda la historia. Esas horas están repartidas entre personas distintas con oficios distintos, y el trabajo no es intercambiable: si el único que sabe manejar la plegadora está a tope, que sobren horas de otro oficio no soluciona nada. Por eso la capacidad global es el primer filtro, pero la carga por recurso —mirar persona a persona, máquina a máquina— es la que de verdad dice si puedes aceptar un proyecto más para la fecha que pide el cliente.

Por qué esta cuenta cambia proyecto a proyecto

En un taller que fabrica siempre lo mismo, la capacidad se calcula una vez al año y ya vale. En uno que fabrica a medida, no: cada proyecto nuevo consume horas de oficios distintos en proporciones distintas, así que la cifra de capacidad hay que cruzarla con la necesidad de cada proyecto que entra, no dar por bueno un número fijo todo el año.

Antes de prometer, no después

El error no es tener sobrecarga alguna vez: pasa, y a veces se resuelve con horas extra puntuales o con una subcontrata. El error es no saberlo hasta que ya se ha comprometido una fecha con el cliente. El planificador avanzado de PlanerPRO calcula esta capacidad cruzando el calendario laboral con las ausencias registradas de cada persona, para que la cifra de "cuánto puede hacer mi taller este mes" esté disponible antes de aceptar el siguiente proyecto, no después de haberlo prometido.

Porque una vez firmado el compromiso con el cliente, la única capacidad que queda por descubrir es la que ya existía desde el principio, para bien o para mal.

¿Quieres ver la capacidad real de tu taller mes a mes, antes de prometer la próxima fecha? Escríbenos en planerpro.es/contacto o consulta los planes en planerpro.es/tarifas.